Mostrando entradas con la etiqueta PASION POR SABER. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PASION POR SABER. Mostrar todas las entradas

FRASES DE BERTRAND RUSSELL


Russell dijo que fueron tres las grandes pasiones que le impulsaron durante toda su vida: un anhelo de amor, la búsqueda de conocimiento y una angustiosa compasión por el sufrimiento humano. Buscó el amor a fin de escapar a una soledad insoportable, y porque el éxtasis que le producía era tan grande que, aseguró, habría dado su vida por la felicidad que le proporcionaba. Su búsqueda de conocimiento fue igualmente apasionada.

Necesitaba conocer «por qué brillan las estrellas» y el poder «por el cual los números gobiernan el cambio». Su filosofía siempre tuvo muy en cuenta la ciencia, evitada por muchos filósofos a pesar de haber transformado el mundo durante el siglo. La teoría de la evolución de Darwin era aún una novedad cuando nació Russell, y se estaba desentrañando la estructura del ADN cuando murió. Entre medias, la teoría de la relatividad, la física cuántica, la fisión nuclear y la teoría del Big Bang modificaron para siempre la forma como vemos el universo.

Russell fue durante toda su vida la imagen de la contradicción y de la controversia. El mismo hombre que durante un tiempo fue considerado como el filósofo más importante del mundo sería también vilipendiado a causa de sus avanzadas opiniones liberales acerca del amor y de otras cuestiones sociales. El mismo hombre honrado con el Premio Nobel sería encerrado dos veces en prisión. El hombre que trató de establecer una filosofía lógica demostrable con certeza estimularía al filósofo cuya obra reemplazaría y socavaría su propia filosofía.

FILOSOFIA: NIETZSCHE


Conceptos filosóficos clave

Nietzsche escribió generalmente su filosofía en forma de aforismos y no siguiendo un método. Su actitud es, en su mayor parte, consistente, aunque su pensamiento se desarrolla constantemente en diferentes direcciones, a lo que se debe el que frecuentemente parezca contradecirse a sí mismo, o prestarse a interpretaciones en conflicto. La suya fue una filosofía de visiones penetrantes, no un sistema. Sin embargo, algunas palabras y conceptos vuelven una y otra vez en su obra y en ellos sí se pueden detectar los elementos de un sistema.

La voluntad de poder

Este es el concepto más importante de la filosofía de Nietzsche; lo desarrolló a partir de dos fuentes: Schopenhauer y los antiguos griegos. Schopenhauer había adoptado la idea oriental de que el universo es impulsado por una vasta voluntad ciega. Nietzsche reconoció la fuerza de esta idea y la trasladó a términos humanos, y, a la vez, como resultado de sus estudios sobre los antiguos griegos, dedujo que la fuerza impulsora de la civilización había sido la búsqueda del poder, más que la de lo útil o inmediatamente beneficioso.

Así pues, Nietzsche concluyó que a la humanidad la dirige una voluntad de poder y que el impulso básico de nuestros actos se remonta a esta única fuente. A veces se transforma su expresión primaria, pero está siempre allí. El cristianismo predica lo opuesto, con sus ideas de humildad, amor fraterno y compasión, pero, en realidad, esto no es más que una perversión sutil de la voluntad de poder. El cristianismo es una religión nacida dentro de la esclavitud en la era romana y nunca se ha desprendido de su mentalidad de esclavos; es la voluntad de poder de los esclavos en lugar de la más abierta voluntad de poder de los poderosos.

La voluntad de poder de Nietzsche demostró ser una herramienta muy útil a la hora de analizar las motivaciones humanas. Actos que antes habían parecido nobles o desinteresados y honorables, se revelaban ahora como decadentes o enfermizos.

Pero Nietzsche no supo responder a dos objeciones fundamentales. Si la voluntad de poder era la única vara de medir, ¿cómo, sino degenerados y pervertidos, habrían de parecer los actos que no seguían sus dictados inmediatos? Tomemos, por ejemplo, la vida de un santo o la de un filósofo ascético como Spinoza (a quien Nietzsche admiraba). Decir que el santo o el filósofo ascético estaban ejercitando la voluntad de poder sobre sí mismos hacía del concepto algo tan flexible que le quitaba todo significado. En segundo lugar, la noción de Nietzsche de la voluntad de poder es circular: si nuestros intentos de comprender el universo están inspirados por la voluntad de poder, con seguridad, el concepto de voluntad de poder está inspirado por el intento de Nietzsche de comprender el universo.

Pero la última palabra sobre este penetrante, pero peligroso, concepto, sería la del propio Nietzsche: «La forma de esta búsqueda de poder ha cambiado a través de los siglos, pero su origen es siempre el mismo volcán…Lo que una vez hicimos “por amor a Dios” lo hacemos ahora por amor al dinero… Esto es lo que, en el presente, proporciona la más alta sensación de poder»

PASION POR SABER


A lo largo de la historia el hombre ha sido siempre un ser preocupado por entender y desentrañar el mundo que lo rodea, por penetrar en sus relaciones y leyes, por orientarse hacia el futuro y descubrir el posible sentido de las cosas que existe a su alrededor buscando respuestas a sus incertidumbres e interrogantes.

La cuna de nuestra cultura, griegos y judíos, intentaron comprender el mundo y sus fenómenos mediante la razón. En la actualidad, sin embargo, el hombre utiliza diversas fuentes de conocimientos, como la experiencia, los expertos o el razonamiento, ya sea deductivo, que permite pasar de lo general a lo particular, o inductivo, que partiendo de los datos particulares, llega a generalizaciones.

TIPOS DE CONOCIMIENTO

Según su procedencia y las características del objeto que intentamos conocer podemos hablar de conocimiento vulgar, práctico, artístico, religioso, técnico, filosófico o científico. Estas formas de conocimiento pueden resultar muy valiosas en una situación concreta; sin embargo, el conocimiento científico es el más vinculado a la investigación. En cuanto a las demás formas de conocimiento, si bien necesarias y útiles, no son suficientes para obtener conocimiento científico.

CONOCIMIENTO VULGAR

La experiencia revela que la vida ordinaria, que sigue el hombre para resolver sus problemas suele basarse en el conocimiento vulgar, por ser una forma de conocimiento práctico, que se transmite de unos a otros y se manifiesta, en parte, en la cultura popular. Es un pensar espontáneo que preside la vida cotidiana. De alguna manera el saber vulgar es propio del sentido común y este se concibe como un campo de conocimiento propio de la comunidad que permanece sin articular y sin conformar, pero que es de gran importancia para entornos más amplios de la experiencia y la práctica humana.

El sentido común se forma lenta y cuidadosamente y se estima como condición de la sociabilidad y de la comunidad en los aspectos prácticos de la vida. El conocimiento vulgar no es explicitamente sistemático ni crítico, por estar basado también en la autoridad o en la tradición, de modo que ninguna de sus partes atañe a todas las demás. Sin embargo, en general, es un conocimiento completo y se encuentra listo para su utilización inmediata, como corresponde a la propiedad común de la cultura, por constituir un conjunto de previsiones certeras y referidas a lo que todo el mundo debería saber de las actividades cotidianas y básicas de la vida diaria.
 
CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
 
Los límites entre el conocimiento científico y vulgar no estás claros, pues si bien existe una estrecha relación entre ellos, también se da una diferencia de grado. En cuanto a las semejanzas entre ambas modalidades de conocimiento, hay que destacar las pretensiones de racionalidad y objetividad; esta afinidad puede explicar que para algunos hombres de ciencia el conocimiento científico sea el desarrollo del sentido común. Ahora bien, el conocimiento científico es más afinado que el vulgar, por aventurar conjeturas y por criticar las explicaciones logradas a través del sentido común por su extensión, claridad y precisión, por centrarse más en el porqué de las cosas y por su carácter sistemático y seguridad comprobada. De ahí que, en ocasiones, el científico pueda elevarse por encima del saber vulgar del sentido común en la búsqueda progresiva de mejores soluciones a los problemas.